26- “La buena onda”

Hace ya algunos años que, dentro de los planteamientos de mi pintura figurativa,
comenzó a tomar fuerza la idea de seleccionar temáticas amables, optimistas,
positivas, luminosas… dejando de lado como referente para mis cuadros, otros
aspectos del entorno, y la existencia en general, más oscuros, sombríos, pesimistas,
miserables, macabros… (alárguese al gusto la lista de adjetivos).

Podría extenderme tratando de explicar el porqué; pero, al final, todas las
justificaciones razonadas y sesudas suenan un poco a hueco cuando hablamos de
una elección tan personal como subjetiva. En definitiva, y en resumen: no pretendo
negar una parte de la realidad, sino disfrutar y compartir la otra.

Colores saturados y composiciones luminosas me ayudaros (y lo siguen haciendo) a
la hora de realizar cuadros en esta línea.

Las composiciones geometrizantes creadas a partir de vistas cenitales de espacios
habitables, con las que me escabullo de planteamientos “clásicos” de paisaje, tratan
de aportar fuerza y atractivo a las imágenes resultantes.

En la serie actual, y continuando en esta dirección, heredada –como digo- de series
anteriores, pretendo aprovechar la potencia puramente visual de la repetición rítmica
de elementos y estructuras geométricas (de forma similar a lo que, en su día, hizo el
Op Art), moviéndome intencionadamente por la línea que separa (o que une) la
Abstracción Geométrica con una de las múltiples posibilidades de figuración, lo
puramente visual con lo narrativo.

Éste es mi puñado de buenas intenciones al tratar de articular dos lenguajes, en
principio, contrapuestos. Podría hacerse de otra manera. Esta es la mía. Nada más,
pero nada menos. Ahora, sólo el espectador –como siempre- tiene la última palabra.

En todo caso, que usted lo disfrute.